Este es el título de un correo que me ha enviado en Toni Reig y que he querido compartir con vosotros.
Sorprende la claridad, firmeza y contundencia con la que esta niña de sólo 12 años, pronuncia uno de los mejores discursos que seguramente han escuchado nunca a las Naciones Unidas. Desgraciadamente, los ruegos de Severn Suzuki, no han servido demasiado de nada y lamentablemente los responsables de las naciones a que una niña de 12 años hizo callar, han continuado con la misma línea.
Seguramente esta manera de conducir se debe a las medidas de seguridad que debe tener un occidental para circular por Bagdad, pero no deja de llamar la atención, las maniobras y técnicas que usan estos militares, para evitar el denso tráfico.
De todos es sabida mi simpatía por la SGAE y lo mucho que me gusta contribuir a sus arcas con la compra de cualquier producto de almacenamiento o reproducción digital. Es por eso que siempre que tengo la oportunidad de disfrutar de música o películas a bajo coste la aprovecho, ya que doy por supuesto que me he ganado ese derecho pagando un canon al comprar mi ordenador, así que hoy os hablaré de Spotify.
Spotify es ni más ni menos que un Itunes como el que podemos tener actualmente en nuestro ordenador, con la diferencia que la librería se encuentra colgada en Internet. Un catálogo de álbumes interminable nos garantiza tanta música y variedad como nuestros oídos aguanten con la única condición de que nos encontramos conectados a Internet. Su funcionamiento es muy sencillo, basta con introducir el nombre de artista, disco o canción deseada en el buscador, elegir lo que nos haga más el peso y ¡hala! A disfrutar!
En principio Spotify sólo funciona vía "Invitación", pero aquí dejo el link desde donde os podréis registrar gratuitamente, sólo hay que rellenar un sencillo formular y descargar un programita, que nos instalará este Itunes en Red
El pobre David (7 años), lleva un "" pelotazo "terrible, debido a las drogas que le ha administrado el dentista, yo no se si esto en USA es muy común, pero aquí no he visto a nadie flipante de esta forma después de visitar al odontólogo y le puedo asegurar que he ido varias veces.