Get Adobe Flash playerPlugin by wpburn.com wordpress themes

Ramon CasasEstava a casa movent les neurones en busca d’un tema per a un nou article, eren les 22:30 i ja estava pràcticament decidit a escriure sobre la trobada de cotxes i motos antigues que avui havia passat per el nostre poble, la idea no em resultava massa atractiva ja que tampoc hi havia massa res a dir, o al menys jo no sabia massa que dir-ne. Però el so del telèfon va canviar ràpidament els meus plans. Era el pare de l’Helena, en Francisco, que emocionat m’informava d’una crònica apareguda en la Vanguardia d’avui, una crònica de Santiago Rusiñol del 1889 on narrava la seva arribada en carro a un poble de muntanya anomenat Seva. Jo em declaro un enamorat del meu poble i em va faltar temps per anar a buscar el mencionat escrit per llegir-lo amb un somriure de satisfacció sota el nas, ara voldria compartir-lo amb tots aquells a qui hagi pogut passar desapercebut. Posats doncs en situació em disposo a reproduir una crònica que espero sigui per a vosaltres tant emocionant com ho ha estat per a mi.

RECUERDO DE SANTIAGO RUSIÑOL
Crónica de un viaje en carro

Aquí se reproduce una de las hilarantes crónicas de Rusiñol, sobre una etapa del primero de los viajes en carro realizados con Ramon Casas por la Catalunya interior. Apareció en La Vanguardia el 30 de junio de 1889. El primer dibujo es de Rusiñol; el resto, de Casas.

Querido amigo don Modesto Sánchez Ortiz [ director de La Vanguardia]:

Al entrar en el llano de Vich, subiendo por el angosto valle del Congost, se encuentra un pueblecito olvidado de los geógrafos y gentes de mal vivir, Seva [...].

Ramon Casas

Cada ciudadano tiene su huerto; cada huerto sus cosechas de coles, lechugas y otras flores, y con cuidar ese huerto, el campo y la viña, cumplir las fiestas de precepto y otras de añadidura que nunca lo han sido, y jugar á la barrotada el domingo, dando sendos puñetazos á la mesa cuando la fortuna les depara la manilla, la sota ó algún otro triunfo de categoría, se pasan la vida tranquila y morigerada, dados los malos tiempos que aseguran que corremos las gentes pensadoras.

Malos los está pasando en este momento nuestro pueblo. Tan malos que no se recuerda de muchos años acá haberse encontrado en conflicto parecido. Es el caso que se hallan desde hace un mes sin médico ni barbero [...].
Ramon Casas

No sintieron tanto la falta del Galeno como la del Fígaro; primero, porque acordaron unánimemente tener salud desde aquel momento en adelante y luego gracias á haberse puesto al frente de la administración sanitaria un mozo de gran confianza del ausente, muy práctico en ver cómo su amo ejercía las curas, sin distinción de sexos ni edades. En cuanto al conflicto del barbero, no han tenido más remedio los seglares que adoptar el uso de la barba, así es que hemos podido estudiar barbas vírgenes brotando á la edad de cincuenta años, otras saliendo como una erupción de pelo, y algunas saliendo rizadas contra la dirección verdadera. Hay quien ha estado esperando largo tiempo su presencia, viendo con notable sorpresa que habían sido afeitados durante muchos años en vano, otros que habían visto nacer barbas en la nariz de una manera expontánea é inesperada y todos esperando se les caigan por ancianidad ó por el uso del aceite de bellotas, que es probado los derriba de repente.

Ramon Casas

En pleno disturbio llegamos allí una tarde con nuestro carro, con tal tempestad y ramillete de rayos y truenos naturales, que el vehículo estuvo algún rato vacilando entre si su misión era servirse de las ruedas de que lo dotó la naturaleza ó entrarse navegando hasta anclar en la mejor y única posada del pueblo. Porque ha de saber usted, querido amigo, que la excursión que llevamos á cabo por Cataluña, y de la que su amable insistencia nos nombró corresponsales, se efectúa en carro rodado. Estamos plenamente convencidos y vemos todos los días confirmada nuestra opinión en odas y sonetos de que la civilización es una gran cosa, y el ferrocarril una de sus mejores conquistas, pero la experiencia nos ha demostrado que para conocer bien un país no es el tren el instrumento más a propósito, pues si bien los trenes de España son de temperamento campechano, no lo son lo suficiente para detenerse en los momentos oportunos ante un buen paisaje. Antes al contrario, parecen empeñados en desviar la atención del observador, encarándole tercamente con túneles y desmontes salpicados de los eternos postes telegráficos que molestan la vista corriendo siempre en dirección contraria.

Nuestro carro, si bien tiene sus pequeños lunares, como todo lo del mundo, es de buena construcción y elegante corte. A más de los chirimbolos del oficio como son cajas, caballetes, etcétera, cabemos los dos y el mozo con comodidad, y en caso de compromiso cuasi podríamos llevar un invitado [...]. En cuanto al caballo, el pobre ha pasado sus achaques, no es ya ningún niño y las penalidades pasadas y sinsabores de su larga vida de acarreos, insomnios y desengaños le han impreso en su semblante un aire melancólico y un desprecio tal de la vida que se tiraría al primer barranco si no le detuviéramos sus instintos suicidas.

Su único entretenimiento es comer de la yerba que halla al lado del arroyo, entretenimiento que le toleramos cuando no hay peligro, dejándole pacer á sus anchas. Él aprovecha nuestra benevolencia yendo de un lado al otro del camino para escoger las hierbas á su paladar más sabrosas, arrastrando todo el material de carro y habitantes en estas comidas y vaivenes al aire libre.

En tal semi-vivienda entramos en Seva y de Seva hemos salido hoy al caer de la tarde para proseguir nuestro destino, que todavía no sabemos si será negro ó de otro color cualquiera. Era en aquella hora en que todo se embellece y trasforma en suavísimos tonos, hora en que cesa la brisa y nos sobrecoge la meditación, hora de profunda solemnidad é inexplicable misterio, en que el ánimo está dispuesto á encontrar belleza en todo; que hace desfilar en la mente del hombre sus pensamientos suaves, y que contribuye, por los sentimientos que despierta, á mirarlo todo con benevolencia; hora que detiene por un momento el buen humor de mi carta, y que me ha hecho ver el pueblo que dejábamos hermoso y original. Y bello era en efecto y sublime de colores finísimamente modelados.

De las negras chimeneas de las casas salía el humo azulado de una trasparencia de niebla y todas juntas parecían pebeteros que incensaban al campanario románico que se elevaba cuadrado é imponente en medio de las humildes moradas que estaban á sus pies como dormidas. Las nubes se transformaban por momentos, y en la atmósfera se veían oleadas de luz y vibraciones de colores pálidos. La tierra poco antes rubia y dorada se cubría de sombras cenicientas y la noche entraba con sus silencios misteriosos.

Ramon Casas

Al poco rato de andar hemos visto prenderse en el fondo de una montaña una hoguera, y luego otra y otras que nos han recordado que nos encontrábamos en verbena. Al lado mismo del camino, las llamas de otra más próxima iluminaron una casa que encontramos al paso y nada tan imponente como ver las sombras de sus moradores alrededor del fuego moverse en fantásticas siluetas. El mismo carro ha quedado por un momento iluminado como brillante apoteosis, dejando un trecho en la penumbra. Esa penumbra triste en la que hemos entrado ha seguido nuestros pasos hasta Tarradell, desde donde me despido de V. querido amigo, hasta la próxima carta.

Altres Posts

2 Resposta a “Seva en una crònica del 1889”
  1. Vicente Pérez González says:

    Hola! Aunque no tengo el placer de conocerte, agradezco enormemente que coincidamos en el gusto por esa magnífica y entretenida narrativa de este episodio de Rusiñol que tuvo a bien enviar como Cronista de la Vanguardia (en esta ocasión) a mi bisabuelo materno Modesto Sánchez y gracias a ello haber podido descubrirlo, logrando disfrutarlo y haciéndome partícipe de su difusión, en primer lugar entres mi mujer e hijas y posteriormente a mis más allegados. Intentaré seguir la pista al resto de las crónicas para recopilarlas como si de una obra literaria se tratase, al estilo de Viaje a la Alcarria de D. Camilo.
    Sin otro particular que agradecer este descubrimiento recibe un cordial saludo: Vicente

  2. aesquis says:

    Muchas gracias Vicente, me agrada enormemente ver que alguien me encuentra y me lee. Muchas gracias por tu mensaje. Un saludo

  3.  
Deixa una resposta

XHTML: You can use these tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>